Estos versos que escribo están inspirados

en las experiencias de las personas

que han asistido a mis sesiones terapéuticas. 

PSICOPOESÍA ALBERTO ARENALES.jpg

Intempestiva

la palabra tremenda

me ha vencido

soy de nuevo un desconocido

un campo por labrar

un bautizo

soy horizonte

con nostalgia de ojos

y se deparrama mi mar

que anhela tu orilla

soy contigo de nuevo

carne y palabra viva.

El cadáver que te habita

 

¿No escuchas el agudo silencio

que ebrio se abre y te desnuda?

 

¿Y esa semilla difunta no te contempla

ahora palpitante desde tu adentro?

 

¿No ves su óptica fallecida

con tremenda  mirada aséptica

carente por completo de grieta,

oquedad, fisura o cometa?

 

Pues desposeído de todo canto yaces

y tibio de espíritu masticas indolente

la abertura del rebosante glóbulo ocular

que antaño apuntaba con infante júbilo

a un firmamento abundante de estrellas.

 

¿no tiemblas ahora al saber que tu bostezo

ahoga en formol el clarear de cualquier cielo?

Antinomias

Un tesoro de errores
enigmático y fértil
engendra virtudes
Si, ay!
quisiéramos
intimar con los diablos
desnudos de intenciones.

A los que tienen ansia por conocer(se)

Aprendemos qué ignoramos,
pero algunos quieren ignorar
que aprender es desprenderse
de lo aprendido
y aprender a ignorar
lo conocido,
siempre sin olvidar ignorar
lo que hará uno con aquello
una vez haya conocido.

Abertura

¿Qué somos?

somos una abertura
que tropieza
con un límite
y se cierra 

ante el misterio.

Padre vuestro

¡Sonríe!
¡el pecho de Saturno palpita!
en el equinoccio de tus párpados
las nubes se alejan
con un mudra en los labios
¡sepulta la herida!
se anuncia el fin del invierno.

Psicopoesia VI - XX

​Ausentarse largo tiempo
creyendo estar presente.
Regresar al caer en cuenta
que están pero no los ves.

Fantasma

Colgada del cuerpo
una sombra
heredera de atardeceres
celebra su funeral desbordada.
Descosida a media noche
luce espejos y flores.
La negrura arde en fénix.
Por primera vez amanece.

Profundamentalmente

Los barrios bajos de la atención
palpitan en el despertar del alma.
Vuelve la pupila al paisaje interior
por las aceras de lo ordinario.

Amaneceres

​Al Amor el Orden
al Orden el Saber
al Saber el Ser
al Ser el saber Estar
al saber Estar el Orden
en el orden el Amor.

S-coach-pain

Zarzuela de desatinos
baile de máscaras
Krishnamurti con chorizo
díjole Carpanta a Lazarillo
cuántica para mendigos
versos para vaciar bolsillos.

Saktipata

Contemplar.
El mugir de la calma
Contemplar
El soplo del capricho
Contemplar
El desgarro de alma
Contemplar
La profundidad del olvido.
Contemplar
Que se esta vivo.

 

Escucha

Me detengo
y despierto del sueño
que me sueña despierto.
En la oreja se cobija el alma
y sólo hay que escucharla.
Los oídos estallan en fiesta
Y se abren los parpados
al corazón del encuentro.
No hay que hacer más nada,
abrir el tercer ojo de la oreja
y bailar juntos el camino.

Psicopoesia III - XXI

Montañas de risas escalan tu vagina plateada mientras descanso 

en la nube de tu vello dorado
descubro que conciencia hace unión con la belleza
al pronunciar gracias.

Herida

El carnaval de las quejas
ahoga el sosiego del llanto
de orgullosa romería.

Cargas cristos de plástico
sin embargo la lluvia
hace germinar la tierra.

Desde la grieta

Desde la grieta abierta escribo.

Ya no queda más que la grieta,

soy surco sin certidumbre apenas.

En su oquedad habito,

soy caverna, hendidura

despoblada de todo horizonte

de toda meta, huero de senda,

no hay más adentro ni afuera

ni quedarme rostro ni calavera,

soy desierto sin cielo ni arena.

 

Soy aquellas cuencas vacías

de cada uno de esos cráneos

donde los dedos hundían

devotos los santos eremitas

con anhelo de palpar a Dios,

sentir su deshabitada esencia,

su presente ausencia, su sino.

 

En esa promesa de recibirte

te escribo y me deshabito,

me desescribo y borrándome

me vuelvo vacío, contenedor,

recipiente, cuenca, nido

de un confín todavía aún

naciente, no acontecido.

Caída

En la espiral del descenso
sitiado por las cenizas
brillan tus ojos
claros, abundantes
con cielo despejado
de esfinges y quimeras,
clementes
como la fina lluvia
que empapa mi valle
de manantiales viudo.

Exceso

Hay exceso de interpretación 

sobre sí.

Hay exceso de especulación

sobre sí.

Hay exceso de inflación sobre sí.
Hay exceso de sí, por sí y para sí.
Hay carencia de ver más allá de sí.
Hay alguien más allá de ti.

Confines

​El dulce sabor de un horizonte

se palpa a ciegas.

Corazón de papel

Ahora que mi corazón es de papel

en él escribir ningún verso puedo
Ay, si tu palabra lo hiciera arder

ahora que mi corazón es de papel. 

Encuentros

La muda contemplación

de la morada interior
es la luz más ruidosa.

Abusos

En el rincón florido

de un sordo pasado
hundir crisantemos
en la grieta del pecado
pone rumbo al sol
a los cisnes blancos.

Amnesias


El rocío del recuerdo
resucita las flores
de un cementerio
huérfano de olvido
visten memoria
Santa Compaña.

Pretensiones

La certidumbre no necesita profetas

ni el amor fecundo mártires.

Extravios

Entre el siempre y el nunca
luce el faro del tal vez.

Adelitas

Del azúcar al olvido
que guardan el destino
debajo las enaguas, el capricho.
Dulces calaveras te hacen el guiño
si untas con miel y entierras tus cuchillos.

Impaciencia

​Entre la nada y el todo
la marea baja
hay cangrejos en la playa
rubíes y galaxias.

Secretos

La mudanza del habla
enmudece el abrazo del ayer
el aliento de quien callaba
da paso al obituario
de la tartamudez.

 

Conjeturas

Bajarse del burro
abre epílogos
y tocar tierra desnuda.
La esmeralda brilla.

 

El diamante

El silencio sobrevive al tigre
porque se divide
y continua en su fluir inmortal.

Shibumi

​En la brevedad eterna
el silencio elocuente
la apariencia corriente
no se logra, se descubre.
Emerge la autoridad sin dominio.

Herencia

En las tierras baldías de tu nuca
Ahora crecen ramas de olivo
Sus hojas se arriman a tus ojos
y verdean como esmeraldas.
La vid que trepa en tu espalda
encanta la serpiente milenaria
que embriaga gozosa el alma.

Sacramento

Al respirar el Sol
la madre te besa el vientre.
Al despuntar la Noche
el padre ordena tus cabellos
con un peine de estrellas.
De repente el perfume rojo
estalla entre tus piernas
y como en una fiesta
la mujer despierta.

Psicopoesia XVIII - II

En un puerto sin mar y sin peces
únicamente tímidos cangrejos
susurran versos entre tus piernas mojadas
y el perfume que de allí brota
acompaña la música de un perro
que persigue su cola en el mismo momento
que el mudra del misterio
hace asomar el anubis
fruto del encuentro.

Las palabras

Las palabras

en cueros o ataviadas

de miel, flores, cicuta

disparan y fuman

las palabras

encienden, amortajan, alumbran desiertos, jardines y tumbas

las palabras

silencian vísceras, corazones

y nadas se corren o matan

las palabras

sueldan, rugen, aspiran insuflan y también quitan

las palabras

en su cuerpo está nuestra vida.

Incendio

En la noche del tigre

abrazado a mi esqueleto soy

sólo un reflejo esclavo

de la centella

Devorado en sigilo por el ave inversa de Borges incendio

un sepulcro ausente

de llama y oxígeno

Sentido

Me convertí en barca
con nostalgia de puerto.

El cadáver que te habita

¿No escuchas el agudo silencio

que ebrio se abre y te desnuda?

¿Y esa semilla difunta no te contempla

ahora palpitante desde tu adentro?

¿No ves su óptica fallecida

con tremenda mirada aséptica

carente por completo de grieta,

oquedad, fisura o cometa?

Pues desposeído de todo canto yaces

y tibio de espíritu masticas indolente

la abertura del rebosante glóbulo ocular

que antaño apuntaba con infante júbilo

a un firmamento abundante de estrellas.

¿no tiemblas ahora al saber que tu bostezo

ahoga en formol el clarear de cualquier cielo?

Significados

Las parcelas del sueño
​abren sus puertas

y el cielo en orquestra
quiebra tus velas
quizás, bien merecería
solamente
tumbarse a ver pasar
el sol y las estrellas.

Psicopoesia XII - XV

¿Quemar las naves y guardar la ropa?

¡Quimera!
Polifemo no perdona
la sacrodanza del mosto
es hija de las sombras
a tientas siempre vuela
el Fénix.

Dudas

De sonora incerteza
un escobazo de sospechas
ahuyenta el encuentro.
la confianza anda por los tejados
sin maullar garantías.

Alcohol

Los años secos

entumecen el alma
convirtiéndola en taberna.
Un mar de soledades
se los traga el tiempo
al estrechar un brindis
por el amor materno.

Intimidad

En los mundos íntimos
un tropel desordenado de ruidos
cobran súbito orden.
Tan sólo era necesario callar.

Temores

Vestidos de blanco luto
los dientes del miedo

muerden nubes en el cielo.

Mientras llueven caramelos
¿Dónde resbalan tus ojos
en la tierra o en el cielo?

Ilusión óptica

La presunta claridad
oscurece el ánimo.
El sol sale cada día para todos.

Estrabismo

Los ojos llenos de ayer
visten los muros del mañana
el sauce del jardín
deja caer sus párpados
y asiente al pretérito
desnudo.

Psicopoesia VI

​Siente que te sucede
al tocar mi mano
y mírame y mírate
escúchame y escúchate.
Este es el perfume más sabio.

¡Esto no soy yo!

Un par de rocas naufragan en mi pecho
Las recojo, las mimo,
les quito el musgo y las limpio.
Ahora son mis cometas.
Allí arriba en un mar de vientos
Me dan equilibrio y me centro.

Presencia

El horizonte cae en vertical
y el tiempo gotea 

en la perpendicular de tu cuerpo
sus cauces guían el alma por senderos de eternidad.
No estorbes.

Psicopoesia XVIII

Cubos de recuerdos me siguen pegados a los zapatos
Lanzo a correr
y galgos con coronas de espina ladran mi nombre.

Mi horizonte lo perfilan huesos de pájaros

El miedo lame las heridas del tiempo.

Párate!

Oigo una voz.
​Párate!

Los recuerdos son fugas en el presente.

Hérmes besa mis pies.

Fragilidad semilla de la confianza.

El Fénix dibuja una cruz de ceniza en mi frente.

Presencia nutriente de la calma.

Un perro se tumba mostrando sus bonitos dientes.
Me acuesto a su lado y con fe acaricio sus espinas.

La lengua del can se acerca a mi pecho.

 

Cicatrizan mis heridas.